
En Alkran no todo sucede como se espera que ocurra. Como muchas otras cosas, el clima es una rara paradoja en estas extrañas tierras. Y en eso, los desiertos no son diferentes.
Pueden aparentar estar completamente muertos y estériles y, en cambio, albergar una cantidad increíble de vida.
En el Sur del Planeta, en una isla dodecagonal que existe desde los tiempos primigenios, cuando todo era gris y cuando las raíces de los Árboles Centenarios aún poblaban Alkran. Allí, lejos de todas las miradas, vivía Hëyelain, hermano de todas las Criaturas Luminosas, hermana de todos los Seres Grises y padre y madre de las Criaturas de la Oscuridad.
Allí, Hëyelain, cuando no decide ser una nube espesa y brillante a la vez; cuando no se lanza a las profundidades de las cavernas y éstas se licuan a su paso; cuando no se engulle a si mismo dejando al mundo cojo y vacío; cuando no ruge y camina sobre los ríos verdes; entonces, sólo entonces, la mente de Hëyelain se dedica a pensar en sus descendiente: oscuros y brillantes, amantes de bailar en las sombras y de ocultarse en la luz.
Texto: Jakeukalane.
Imagen: Darkreaver (Nicholas Liaw).
Inspiración: Mundo de Alkran.
©Hyposs Productions. ©Kevin Productions. ©Nicholas Liaw


















