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Los Rooera proceden del Planeta Tsuki 1. Los Kdieua los evacuaron de ese planeta en uno de sus enfrentamientos con los Fricai. Aunque los Kdieua actuaron de buena fe, los Rooera siempre les han guardado rencor porque les arrebataran de su planeta y porque éste, posteriormente, fuese destruido por los Fricai.
El área a la que fueron trasladados de Alhgyuan se parecía muchísimo a su planeta natal y se acostumbraron rápidamente al ambiente.
Llamaron a su Reino Kôn Saga-no, que significa en rooeriano "Reino del Destino". Ese nombre tiene gran importancia en la historia rooerana debido a su creencia de que allí llegarían a poseer el don absoluto de la clarividencia.

Los Rooera son la especie de la que "evolucionaron" los Niumvlanarthä. Con características comunes a los faunos, los Rooera se dedicaban al pastoreo en los antiguamente frondosos bosques de Alhgyuan. Con la enfermedad de los Kdieua se enfrentaron a varios problemas graves. El primero fue la destrucción de los bosques y otro pero no menos importante fue la amenaza de que todos los Rooera pasaran por el proceso de transformación para convertirse en Niumvlanarthä.

Años antes de que los Kdieua enfermaran, los místicos de entre los Rooera profetizaron que tendrían que sufrir un gran cambio en sus cuerpos para sobrevivir a los tiempos que vendrían.
Sin embargo, la profecía se había visto alterada por elementos externos. Originalmente no decía nada acerca de modificarse a sí mismos ni su cuerpo, sino su manera de pensar.
Esos elementos externos eran una secta entre los Rooera que odiaba a los Kdieua. Llevaban años perfeccionando un exoesqueleto robótico que se integraría en sus cuerpos y les ayudaría en su propósito de aniquilar a los Kdieua.
Así pues, cuando tuvieron noticia de la profecía (gracias a su excelente red de espías), sobornaron, presionaron y amenazaron a los místicos rooeranos para que modificasen la profecía en un par de palabras. Así lo hicieron ellos, otorgando a la secta Niuznarthä (este nombre se piensa que no es real) un gran poder sobre todos sus congéneres.
En los años siguientes fueron apoderándose poco a poco del Consejo de Gobierno de los Rooera para que se dedicase más y maś esfuerzo en el proyecto de la conversión.
Pasado el tiempo ya se apartaba de pequeños a uno de cada tres para que fuese convertido en Niumvlanarthä, haciendo caso omiso de los miembros más ancianos de la especie. La Secta (como los conocen los que no están dentro de ella, porque los que forman parte de ella tienen prohibido desvelar su nombre a quienes no formen parte), ya controlaba las mentes de todos los Rooera menores de 50 años (los miembros más longevos de los Rooera casi alcanzan los 500 años).
Después intentaron acabar con los Rooera más ancianos, al principio ellos intentaron resistir de manera pacífica (manifestaciones, reuniones culturales, intercambios de obsequios entre Rooera y Niumvlanarthä, con el fin de que el odio no se extendiese).
Pero todo fue en vano. La Secta adiestraba a los Niumvlanarthä de manera despiadada. Los primeros encuentros y actos de resistencia por parte de los Rooera ancianos habían triunfado debido a que así lo quería la Secta, para que se confiasen y cayesen en la trampa más fácilmente.
Algunos se dieron cuenta de que era imposible luchar contra los Niumvlanarthä y fueron huyendo e instalándose en tierras mucho más al sur, en las montañas.

Los que se quedaron (que fueron muchos) fueron asesinados poco a poco. Fueron asesinatos esporádicos, no demasiado juntos en el tiempo, ni demasiado llamativos. Simulaban que ocurrían accidentes. De los más de 1.300 Rooeras que se quedaron en Kôn Saga-no Seki (significa Reino del Destino Incierto en rooeriano, como burla al rumbo que éste había tomado), murieron casi un centenar, en este tipo de crímenes.
Sin embargo, la Secta cometió un error al aprisionar al líder de la resistencia rooerana. En su intento de liberación murieron cinco Rooera. A este acontecimiento siguió el éxodo masivo de todo Kôn Saga-no.
Al irse aseguraron su supervivencia, pero al tener que huir de su hogar y al ser tan escaso su número, su relevancia en la toma de decisiones cayó a cero. Debido a esto no pudieron impedir que los Niumvlanarthä empezasen a atacar las cápsulas donde vivían los Kdieua. A pesar de la férrea defensa de los Morinfen, muchos Kdieua cayeron en esta lucha desigual.

*1: Antiguamente llamado Tsuki no Saga Ni, debido a raíces culturales japonesas (Tierra Neshl).

Texto: Jakeukalane.
Colaboración: Danshi-sama.
Imagen: Justin Sweet. Imagen original aquí.

©Hyposs Productions. ©Justin Sweet