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Texto original.


Los Ley’nian son una pacífica raza de humanoides que habitan el mundo de Jhonya, Plano de Lwön. Este Planeta cuenta con unos flujos de energía que lo recorren como plumas de lava 1. Estos flujos se manifiestan en la superficie como líneas místicas invisibles, a veces fulgurantes (como se ve en la imagen), que irradian magia. El efecto de estas líneas, que se extienden por toda la superficie, es tenue en la mayoría de los casos, pero continuado, y produce a lo largo de los años cambios drásticos afectando tanto al terreno como a los seres.

Los practicantes de la magia siempre han procurado instalarse lo más cerca posible de una de estas líneas, especialmente en las intersecciones 2, ya que esto les proporciona la energía mágica para cualquiera de sus experimentos.

Los Ley’nian fueron creados por los Daren’Ga para estudiar estas propiedades, pero dejándolos ignorantes de su auténtico propósito.
Los Ley’nian fueron creados mediante una ligera manipulación de su Esencia y una introducción de una línea mística en su interior. Esto hizo que los Ley’nian pasaran a ser una prolongación sentiente de una línea Ley 3, 4.
Lejos de dedicarse al estudio o práctica de la magia (aunque la manifiesten y sea inherente para ellos), viven ajenos a todo lo referente a su origen en sus monumentales edificaciones de estilo jónico.
Estas estructuras, que los Ley’nian han visto ahí desde siempre, fueron expresamente construidas para ellos, al igual que los pavimentos de mármol con surcos debido al paso de los siglos y al paso de los Ley’nian.

Los Ley’nian son humanoides de complexión más bien delgada bien flaca, ya que no tienen necesidad de ser muy atléticos. Miden en torno a unos 17 gramphs, unos 170 centímetros, y pesan en torno a unos 6 stuuns, unos 60 kilos. A pesar de no tener un gran sistema de salud, se mantienen sanos la mayor parte del año, y la mayor parte de su vida, sólo cayendo enfermos en casos graves. Tienen unos sentidos desarrollados pero pueden ser sorprendidos gracias a su mentalidad confiada. 

Cuando un Ley’nian nace, algo que sucede muy a menudo en los poblados 5  se celebra una fiesta (también muy frecuentes), e incluso estas fiestas son aprovechadas para dar a luz en ellas o se aprovecha la ocasión para concebir mas hijos, lo cual produce más fiestas. Estos retoños salen del vientre de su madres todos impregnados con esos tatuajes que son el lenguaje secreto en el que se comunica la magia de Jonhia. En algunos, ni el espacio de un dedal queda sin cubrir, lo que es una señal de buena suerte.

Estos retoños crecen hasta la pubertad, en la que cuando nadie mira, los tatuajes de su cuerpo puede que bailen sobre su piel. Esto es visto por la superstición ley’nian como algo malo, por lo que se suele hacer guardia algunas veces, y otras dejar una luz (normalmente de antorcha) iluminando al pequeño. La verdad es que esto no es algo que sea bueno o malo para el Ley’nian sino que se podría aducir a los cambios de la edad que sufren todos los humanoides por esas fechas.

Cuando crecen, dependiendo de su lugar de nacimiento, los Ley’nian tienen unos ritos de madurez u otros, visten unas ropas u otras y tienen unos peinados u otros. Los más comunes, son los rapados integrales, los rapados que conservan la mitad frontal del cabello y los rapados que conservan la mitad derecha del cabello, algunas veces largo y otras corto. Suelen elegir prendas de color claro para los chicos y de color oscuro para las chicas. Cuando los Ley’nian están cortejando a alguien del otro sexo, suelen enseñar mayor proporción de tatuajes.

Los Ley’nian, dependiendo de su lugar de origen, pueden vivir desde unas décadas, como la tribu Oil’one en la que 30 años es el promedio, hasta un siglo, como los qwekl en los que casi todos pasan de los 100 años.

Los Ley’nian basan su alimentación en granos y bayas de muy diversa clase, en su gran mayoría uvas, con la que preparan el mejor vino en varias unidades astronómicas (UA) a la redonda. Solo una cosa les quita el sueño, los secuestros. La elevada tasa de natalidad impide que los Ley’nian se extingan ya que cada noche al caer el sol, tribus dispares acechan las grandes masas de mármol para llevarse su botín sin ser vistos ni oídos.
Los Ley’nian dan al conjunto de razas que los acechan el nombre de Murloi. Los secuestros durante el día son excepcionalmente raros y suelen ir precedidos por el avistamiento de "grandes pájaros de hierro".

Los hábitos del sueño son mayoritariamente diurnos en los Ley’nian, durmiendo alrededor de 8 horas cada uno. Cuando se levantan, se asean y van hacia los lugares de reunión de su tribu, esperando a que le asignen algún trabajo. Si no les asignan ningún trabajo pendiente, esperan allí hasta la hora de comer o una fiesta. También pueden ir directos a sus quehaceres diarios, como cuidar los campos o recoger las bayas que se encuentran en los alrededores. Los Ley’nian que esperan suelen picotear bastante entre las reservas destinadas a ello, mientras que los que se ausentan comen algo copioso al llegar.

Hay generalmente 3 ramas de tribus que los expertos especulan que comparten similitud de símbolos en su piel. Los Dōng, los Grem y los Mer. Siendo los primeros los mas claros de piel, los segundos de una tonalidad media y los terceros de una tonalidad oscura.Los tatuajes suelen presentarse en colores oscuros tales como negro o azul marino. Son símbolos de trazo corto y se asemejan a runas o letras mágicas. No suelen superponerse o cortarse el trazo unos a otros. En algunas ocasiones, cuando los Ley’nian usan la magia, algunas de sus tatuajes se iluminan. Ciertos expertos especulan que se puede saber el tipo de hechizo por los tatuajes que se iluminan. 

Los Ley’nian

Aun iluminándose, los tatuajes no flotan ni se presentan suspendidos, ni con reflejos, imágenes flotantes o destellos. Tampoco aparentan figuras u hologramas, sino que siempre parecen estar bien pegados a la piel de su portador. En algunos Ley’nian, estos tatuajes presentan zonas de dureza en su piel, siendo más difícil herir a un Ley’nian justo en una parte tintada. Algunos Ley’nian que intentan taparse estos tatuajes por medios artificiales ven como estos acaban reapareciendo al cabo de unos días, aunque se crean borrados.

Su idioma es un idioma no muy complejo, con apenas parte escrita y que no incluye muchos conceptos para cosas aburridas o tristes y si gran variedad para cosas entretenidas y divertidas. Dependiendo de la variedad de Ley’nian su lenguaje puede variar, aunque en general todos los Ley’nian son capaces de entenderse entre sí.

Carecen de ejército, y las grandes masas marmóreas en las que viven están custodiadas por guardianes que se turnan de unos días para otros. Suelen ser valientes en general, pero casi ninguno ha presentado batalla a los Murloi, ya que estos suelen lograr escaparse sin ser vistos. Por esta razón, los Ley’nian son inexpertos a todas las cuestiones bélicas.

Sus conocimientos suelen provenir de sus chamanes o sabios propios de cada poblado, o de desconocidos que se encuentran en las afueras (normalmente emisarios de los Daren’Ga). Suelen ser bastante buenos en la recogida de sus bayas y en el cultivo de uvas. Conocen alguna que otra planta medicinal pero todo lo demás está envuelto en el misterio y las supersticiones varias.

Debido a que su carácter es bastante autocomplaciente y que son ingenuos y fiesteros, no se preocupan demasiado por conseguir nuevas objetos, teorías y avances, aunque a veces les son dadas por otros. Pero si se esfuerzan a la hora de inventarse nuevos modos de pasar el rato, y festividades. Se cuentan miles de juegos y pasatiempos tanto profanos como sagrados entre los Ley’nian y no es de extrañar que continuamente este número aumente.

Según la zona de origen sus creencias sagradas varían de un panteísmo ley’nianmorfo o con forma de constelación a politeísmos en los que hay varios dioses de la abundancia, o también a un monoteísmo presidido por la diosa del bienestar, Issyyr.

Pocos Ley’nian viven fuera de sus edificios de origen jónico, con lo que se podría decir fácilmente que, allí donde hay una mole de mármol, hay un poblado ley’nian. Por el contrario, en la espesura de los continentes solo viven los Murloi y los Ley’nian que han abandonado su poblado.

Dejando de lado la magia, las leyes son bastante laxas, ya que todos ellos suelen estar conformes con ellas, y ademas no se les exige mucho más de lo que suelen hacer. Por esto, los puestos de jefe y de juez no suelen estar muy desarrollados, bastando con el sabio del pueblo.

En los poblados ley’nian ambos géneros suelen estar a la par, aunque en algunos las mujeres juegan un papel mas activo. Por lo general no suelen establecer vínculos exclusivos aunque tampoco son tan extrañas las parejas monógamas. En caso de darse, las uniones normalmente no suelen durar mucho por motivos meramente físicos. Si ambos miembros de una pareja o grupo sentimental quieren formalizar su relación, pueden recurrir a un ritual oficiado por un grupo espejo del que se va a unir (por ejemplo: un hombre y una mujer) para deshacer esta unión, tiene que ser oficiada por un grupo igualmente homólogo del anterior.

A la hora de comunicarse con otros poblados, los Ley’nian suelen mandar emisarios que a veces no vuelven, con lo que están bastante aislados.

Los pocos Ley’nian que sienten interés por la energía, dejan a sus congéneres y se internan en lo desconocido para no volver. La mayor parte de las veces su ingenuidad y su nula habilidad de supervivencia les sentencian. Pero otras, el Ley’nian que se adapta a una vida solitaria, o no tanto, consigue ser un formidable mago, tanto a la hora de lanzar hechizos como realizando algún ritual, ya que nunca se quedan exhaustos en el proceso. Los Daren’Ga monitorizan a estos individuos y alguna vez han constatado su marcha del planeta por voluntad propia.

Cuando un Ley’nian muere, se corta el hilo entre su cuerpo y la línea mística de la que proviene. Esto hace que cuando sale de la atmósfera del planeta, también pierda contacto con su línea y se muera. Debido a esto, es enormemente improductivo raptar a un Ley’nian y luego despegarlo de la superficie del planeta. Para solventar esta eventualidad, en los transportes espaciales suelen ir grandes terrarios donde depositar a los Ley’nian.


*1: Aquí el narrador emplea una metáfora: en realidad la corriente es más parecida a energía mágica, pero la visualización de lava es más fácil.

*2:Llamadas por los practicantes allí donde se encuentran con nombres que fluctúan entre Nodo de Energía, Nodo de Tierra, Cúmulo de Poder, Lugar Poderoso y múltiples variaciones.

*3: Las palabras de pocos caracteres son fácilmente encontrables en multitud de idiomas, en concreto Ley, esta vez, proviene del dialecto Daren’Ga por la fecha en que crearon a los Ley’nian.
*4: Ley tambien puede hacer referencia a las líneas ley que se ven en algunos planetas como en algunos del Zhîn Tierra, pero aparte de eso, las líneas ley no existen como líneas mágicas, estas son solo ficción.
*5: Los edificios en los que viven los Ley’nian podrían ser parecidos a templos griegos, tales como el Partenón. En estos templos, que albergan a todos los miembros de una tribu, se desarrollan todas las actividades sociales de los Ley’nian. Por esta razón son llamados poblados, pero no hay que imaginarse chozas, ni cabañas.


Criaturas: Ley’nian, Daren’Ga, Murloi (grupo de especies).
Espacios Planares: Lwön.


Nota I: Los Ley’nian estan ligeramente inspirados en los Eloi de la "Máquina del Tiempo" (1985) de H.G. Wells, mientras que los Murloi lo están en los Morlocks de la misma novela.
Nota II: El original de la segunda imagen proviene de una carta de Magic. La carta se llama "Línea mística de la singularidad" y se encuentra aquí → "Línea mística de la singularidad (El Pacto entre Gremios)".
Nota III: Las Líneas Ley no existen como líneas mágicas. Esto es un artículo literario de ficción.


Texto: Avengium.
Imagen I: Fëannora. Imagen original aquí → Ley’nian Magician (deviantart). Imagen en tamaño completo aquí → Ley’nian Magician (imagen).
Imagen II: Zoltan Boros y Gabor Szikszai. Imagen original aquí → Leyline. Imagen en tamaño completo aquí → Los Ley’nian. Modificada por Jakeukalane, tamaño completo aquí → Los Ley’nian.

©Avengium ©Fëannora ©Zoltan Boros ©Gabor Szikszai ©Hyposs Productions