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Texto original.


Los Guardianes de Vidhanqua llevan protegiendo los bosques de Queyw’sh (se pronuncia /keyush/)1 desde tiempo inmemorial, algunos cuentan que incluso antes de la llegada de las especies inteligentes a Queyw’sh.

Cierto es, que hay historias en tablillas de barro cocido en las que se narra que hace incontables siglos los Guardianes de Vidhanqua ya luchaban contra los Dragones para proteger la vida de estas tierras, pero su origen es aún más lejano.

Casi en los albores del tiempo, cuando los dioses acababan de posarse en Vidhanqua, algunas formas de vida pululaban por Queyw’sh. Dos de ellas eran un pequeña lagartija alada, y un renacuajo. Viéndolas, los dioses tuvieron una idea, dos de las mayores razas que jamás existirían en Vidhanqua serían descendientes de estos sencillos animales.

Así nacieron los Dragones y los Guardianes de Vidhanqua. Ambas razas fueron desarrollándose a la vez, mientras los dioses miraban complacidos sus creaciones.
A medida que pasaba el tiempo, las razas primordiales 2 iban expandiéndose, hasta que sus territorios quedaron contiguos. Cuando esto paso, los dioses se miraron unos a otros, y se pusieron a pensar.

Mientras, las especies primordiales empezaron a relacionarse entre ellas.
De esta época salieron cosas muy buenas ya que la variedad de cultura e inventos favoreció la vida de todos.
Pero un día, sin previo aviso, los dioses volvieron a hablar, habiendo decidido que no podían vivir todos en el mismo sitio. Los dioses, que por esas fechas tenían sus especies predilectas, alentaban a unas a conquistar el territorio de las otras hasta que no quedara nada del otro pueblo.

Esto les parecía una buena idea, hasta que el dios de la conquista cogió a sus elegidos, los Dragones de Vidhanqua, y se los llevo hasta los confines del mundo. Entonces no les pareció tan buena idea.

En esos momentos quedaban pocas razas en Vidhanqua y los dioses pensaron una solución, confiaron a los guardianes de Vidhanqua la protección de los ecosistemas y formas de vida de Vidhanqua y, en especial, lo relacionado con el bosque.

Investidos con un nuevo poder, los Guardianes de Vidhanqua, que antes tenían un nombre menos pretencioso, crecieron hasta alcanzar proporciones gigantescas. Fueron muchas las batallas libradas y muchas las perdidas pero la estabilidad volvió por fin a Vidhanqua. La ventisca, el tornado y el fuego abrasador habían quedado relegados a las zonas salvajes del mundo.

Allí afuera quedaban continentes enteros dominados por los Dragones, pero en las tierras de Queyw’sh, aunque las incursiones eran frecuentes, la vida seguía su curso.

Pasado un tiempo, los dioses decidieron repoblar de nuevo Vidhanqua. Pero esta vez fueron más concienzudos, fueron repasando los numerosos lugares y crearon para ellos multitud de vegetales, hongos, insectos, pequeños y grandes animales y otras criaturas para que los habitaran 3.
Estas criaturas pronto fueron presa de los Dragones, que necesitaban grandes cantidades de comida, pero a pesar de todo, estas criaturas se reproducían y volvían a poblar los lugares salvajes, creándose poblaciones estables de fauna por todo el mundo.

Después de esto, los dioses decidieron hacer algo más antes de descansar: dieron inteligencia de nuevo a varias especies para que les pudieran adorar. De esta manera, su memoria los traería de vuelta cuando despertaran.

En las tierras de Queyw’sh, los Hombres ciervo tomaron conciencia y vieron una raza muy antigua y poderosa que les miraba con su parsimoniosa cara de sapo. Iban pertrechados con unas armaduras de un metal irrompible suspendidas a un centímetro por encima de su húmeda piel y según ellos decían, velaban por todas las tierras del mundo, y en especial por Queyw’sh. Este fue el momento en el que los hombres ciervo conocieron a los Guardianes de Vidhanqua.

Posteriormente descubrieron que los sabios guardianes adoraban a su vez a otras entidades, los dioses de Vidhanqua, y les pidieron que les contaran la historia de estos seres.

Los Guardianes, que tenían muy buena memoria pero que también eran muy astutos, les hablaron sobre los dioses y muchas otras cosas, pero no les contaron toda la verdad. Consideraron que había cosas que no necesitaban saber.

Cuando llegaron las otras razas a Queyw’sh se quedaron asombradas, no podían creer que unos sapos tan grandes pudieran existir. De esta época provienen muchos de los volúmenes que hablan sobre los guardianes, como por ejemplo el "Queormi Schoawrod Banvesath Belangack" o "De los Guardianes y su Grandeza, anatomía y datos varios", del gran Kimackos 4.

Un fragmento extraído de él dice:


"Todos los guardianes de Vidhanqua tienen unos sentidos excelentes, pero recientes estudios al respecto apuntan a que los guardianes de Vidhanqua deben de tener más sentidos de los que se ven a simple vista, ya que cuando una amenaza se cierne sobre Queyw’sh, los Guardianes actúan de manera extraña, y son los primeros en darse cuenta.
Los Guardianes de Vidhanqua tienen una pigmentación que varía desde numerosos tipos de verde pasando por tonos tierra hasta otro amarillos. Los tamaños de los ejemplares avistados oscilan entre los 50 y 100 metros de largo."

Otra cosa que llamó y sigue llamando la atención de esas razas es su longevidad. A lo largo de esta era, no han tenido noticia de la muerte de ninguno de los Guardianes por causas naturales.
Los Guardianes son unas criaturas omnívoras: aunque se alimentan normalmente de todo tipo de insectos y también de hierbas verdes, en caso de necesidad pueden comer casi cualquier cosa e incluso no comer nada en un largo periodo de tiempo.
Así como con la comida, los patrones de sueño de los Guardianes de Vidhanqua son muy variables. Pasan de ciclos en los que la mayor parte del tiempo están durmiendo a periodos de mucha actividad.

Tampoco las otras especies han presenciado nunca el ciclo reproductivo de los Guardianes. Con lo que es un misterio. Se sospecha que sea el macho el que lleva en su interior los renacuajos hasta que nacen, que ya antes de nacer son más grandes que un ternero comun.


Dentro de los Guardianes de Vidhanqua se distinguen diferentes variedades que responden a una mejor adaptacion al medio. Entre estos no hay mayor separación que la adaptacion propiamente dicha, ya sea una mayor vista o un pigmento diferente.
Como los Guardianes de Vidhanqua son extremadamente solitarios, es dificil advertir sus relaciones sociales. A la hora de repartirse el terreno a custodiar, uno solo de ellos basta para controlar una vasta zona. En su sociedad, los ancianos son los que deciden la actuacion a largo plazo, pero todos ellos campan por Queyw’sh sin tener predilección aparente por unas zonas u otras. Esto hace que identificarlos de lejos sea muy dificil.

Los Guardianes de Vidhanqua tienen varias formas de comunicarse entre ellos y con los demas. Su croar va de sonidos inaudibles a otros ensordecedores, estos últimos pueden oírse a kilómetros de distancia. Usan diversas hormonas para mensajes persistentes allá por donde pasan, y aunque no usan ningún sistema de símbolos escritos, sus mensajes son largamente recordados.
También independientemente de ellos, los Hombres Ciervo se encargan de dejar registradas las vidas y hazañas de los Guardianes de Vidhanqua en planchas de corteza de roble.
La forma de combatir de un Guardian de Vidhanqua es una mezcla de habilidades físicas, mágicas y psíquicas. Un Guardián tiene un estilo de combate no agresivo, esperando siempre que su enemigo ejecute los movimientos para él contrarrestarlos de la mejor manera que sepa. Su estrategia es siempre reservar fuerzas para después, intentando derribar a su oponente con el menor gasto de energia y usando las habilidades de menor poder.
Si la amenaza es demasiado debil, es probable que no intervenga, después de todo, las razas menores ya tienen sus propios ejércitos, pero si es una fuerte amenaza para Queyw’sh u otra tierra de Vidhanqua, luchará empleando todas las habilidades necesarias (que suelen ser pocas). Ver combatir a un Guardian de Vidhanqua es un suceso digno de ver.
Hace muchos milenios, cuando todas las razas primordiales eran amigas, cada una de ellas contribuia a la ciencia de Vidhanqua. Durante este periodo, se descubrieron multitud de cosas, y llegados a un punto, cada cosa que se descubria era una maravilla. Esa fue una epoca de prodigios.

Los Guardianes de Vidhanqua conservan parte de estos avances y tecnologias. Aunque sus casas puedan parecer hechas en mitad de un pantano, guardan bajo la superficie multitud de sorpresas. Según los ancianos, utilizar las reliquias del pasado podría ser más perjudicial que beneficioso, con lo que, ni los propios Guardianes usan las tecnologías perdidas de aquella época de leyenda.
Recientemente para los Guardianes, aunque puede que empezara hace milenios, las razas del mundo empezaron a arañar la superficie del conocimiento de Vidhanqua y actualmente en Queyw’sh hay alguna Universidad para aquellos dedicados al estudio de las incipientes ciencias.


*1: Una pequeña zona de Vidhanqua.
*2: Las razas primordiales reciben ese nombre una vez son tocadas por los dioses con cualidades superiores. Se cuenta que podría haber más de una docena de razas primordiales.
*3: Los pinzones de Darwin.
*4: Kimackos (230D.D. - 570 D.D., "Después del Desembarco"): Sabio elfo que centró su ámbito de estudio en los especímenes de Guardián de Vidhanqua (o Guudguardens, como los bautizó él), y que asentó las bases de la diplomacia con los Guardianes.


Criaturas: Dioses de Vihanqua (dios de las conquistas, etc ), razas primordiales (Guardianes de Vidihanqua, Dragones de Vidhanqua). Hombres-ciervo. Elfos. Fauna y flora de Vidhanqua.
Espacios Planares: Vidhanqua (planeta).


Texto: Avengium.
Imagen I: Hauntedpen. Imagen original aquí → Forest Guardian. Imagen en tamaño completo aquí → Los Guardianes de Vidhanqua.
Imagen II: Hauntedpen. Imagen original aquí → The Last Banner Keeper. Imagen en tamaño completo aquí → Los Últimos Guardianes del Estandarte de Vidhanqua.

©Avengium ©Hauntedpen