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Texto inspirado por los libros de "El Señor de los Anillos".


Los Dragones de Arda son originarios de Angband, donde fueron creados por Melkor, El Enemigo, en la Primera Edad del Sol.
En los Pozos de Angband, Melkor, conocido por muchísimos otros nombres como Morgoth (Enemigo Oscuro), Bauglir (Opresor) o Belegurth (Inmensa Muerte), creó a unos gusanos enormes, tenebrosos y terriblemente malignos.
Después serían llamados por los Hijos de Ilúvatar (es decir: elfos, humanos y enanos, lo que en los Mundos Separados serían llamados mensch), por el nombre de Dragones.

Fueron creados mediante poderosa hechicería a la que sólo tienen acceso los Aratar, nombre que reciben los más poderosos entre los Valar. Para conseguir a los poderosos gusanos, Belegûr (otro de sus nombres), utilizó esta poderosa hechicería mezclándola con fuego.
Se dice que los dragones fueron su más perfecta creación, así como la más poderosa.

Los elfos, enanos y humanos consideraban a los Gusanos/Dragones como una personificación de sus males.
Fueron creados por Melkor varios tipos de Dragones: serpientes que reptaban, reptiles capaces de caminar y, por último, reptiles que volaban gracias a membranosas alas de murciélago. Son seres muy diferentes entre sí. Así pues los que reptan casi siempre son descritos como gusanos. De cada uno de estos irascibles seres (bueno, de casi todos) había otras dos clases o subtipos: los dragones del frío y los urulóki (dragones de fuego). Se dice que los dragones del frío luchaban con sus poderosas garras y colmillos y los urolóki con su temible aliento de fuego.

Se los describe como seres excepcionalmente inteligentes aunque propensos a la vanidad hasta extremos increíbes y también a la glotonería. Eran mentirosos redomados y tremendamente irascibles. Lo que verdaderamente inspira respeto de estos seres (aparte de su inteligencia) son sus desarrollados sentidos.

Poseían una vista más aguda que la de un halcón (e incluso que la de un mago que estuviese realizando un hechizo muy potente de visión a distanncia). Su olfato también era célebre, pues les permitía localizara cualquier criatura por el más mínimo olor de su cuerpo.
Al haber sido creados a partir de la hechicería oscura y el fuego, los dragones evitaban el agua y la luz del día.


Nota I: Este texto se encuentra totalmente basado en los libros de Tolkien.


Texto: Jakeukalane, adaptado a partir de numerosas fuentes.
Imagen: Rankin/Bass Productions INC.

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