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Texto original, basado en los libros de "Memorias de Idhún".


Aunque se conociera como el Shek Cíclope a Eissesh, los verdaderos Sheks Cíclopes no vivieron en la misma época que los Sheks normales.

Muy posteriormente a la huida de los Sheks de Idhún, hubo un grupo de ellos que intentaron volver en busca de venganza, puesto que habían oído relatos de cuando sus ancestros dominaban Idhún. Para ello intentaron construir Aberturas planares que requirieran mucha menos energía que la que les permitió huir de Idhún (o la Puerta Interplanar que une la Tierra con Idhún), puesto que se conocía bien la situación de ese Plano.
Debido a ello las aberturas que consiguieron fueron mucho más débiles.

Al principio fue un grupo de unos 10 Sheks los que intentaron crear estas conexiones y lo hacían de forma encubierta, comunicándose fuera de la red telepática Shek para que el Séptimo no pudiera detener sus propósitos.
Luego fueron ganando más y más colaboradores hasta que al cabo del tiempo eran más de 100 Sheks los que trataban de abrir la grieta interplanar.

Depués de abrir decenas de aberturas a otros mundos inhóspitos o inaccesibles de alguna manera dieron con una abertura hacia Idhún.
Pero los Seis no habían dejado "desprotegido" Idhún de una posible vuelta de los
Sheks. También los Sheks sabían de esta posible eventualidad y habían decidido protegerse. Aunque, sin contar con los Sheks más ancianos y poderosos, sus medidas fueron ineficaces.
Así que los Sheks que consiguieron entrar en Idhún (unas pocas decenas), en vez de perecer instantáneamente sólo fueron horriblemente mutilados, perdiendo, la mayoría de ellos, un ojo.
Después de eso, la muchos fueron asesinados por Caballeros de Nurgon y por otros seres con los que se encontraron.
Sin embargo hubo un grupo que supo ocultarse y sobrevivió en Idhún aunque olvidando su objetivo original de "conquistar y esclavizar" para disfrutar simplemente de las mayores oportunidades que ofrecía Idhún.

Los descendientes de aquellos que consiguieron sobrevivir seguían poseyendo la característica de tener un sólo ojo. La maldición era hereditaria.
Con el tiempo su número fue bastante numeroso y, aunque eran conocidos por las varias poblaciones de humanos o de celestes, no fueron molestados puesto que no osaron atacar a ninguna población.
Con el tiempo quedó en la memoria de las especies sangrecaliente como un mito, una leyenda acerca de unos Sheks que se comportaban como fantasmas: los Sheks Cíclopes.


Nota I:Los Sheks Cíclopes son un fanfic, no existen en los libros de Memorias de Idhún. Además la historia narrada aquí tampoco aparece en los libros ni coincide con las proyecciones de futuro acerca de los Sheks realizadas por la autora.


Texto: Jakeukalane.
Imagen: Autor desconocido.

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