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Texto mitológico, ver nota.


De origen etíope, el Catoblepas tiene cuerpo de búfalo y cabeza de cerdo. Su respiración o su mirada fija podían convertir a las personas en piedra o matarlas.
A diferencia del Basilisco, no mata lo que mira sino que es muerto lo que le ve a él.
Esta es una sutil pero importante diferencia ya que el Catoblepas mantiene su cabeza siempre hacia abajo con el propósito de no dañar a ninguna criatura. Plinio dice que es por el peso de la cabeza por lo que siempre la bestia tenía la cabeza al nivel del suelo.

Tiene una larga cola y su espalda está cubierta de escamas para protegerse.

Se le asocia frecuentemente al Basilisco Antiguo, aunque como hemos visto existe una diferencia fundamental en lo mortífero de sus miradas. Claudio Ælianus, en su descripción del Catoblepas, detalla que éste tenía el tamaño de un toro y que era herbívoro (otra diferencia más con el Basilisco, ya que éste era un carnívoro feroz). El Catoblepas posee una gran melena, cejas lanudas y su mirada ya no es mortífera. Para Claudio Eliano, su aliento venenoso proviene de las hierbas que come.

Flaubert describe a una variante del Catoblepas que no tiene mucho que ver con los demás:
Es un búfalo negro con la cabeza de un cerdo, colgando cerca de la tierra, unido a su cuerpo por un cuello delgado, largo y suelta como un vaciado intestino. Se revuelca el suelo, y sus piernas son ahogadas bajo la gran melena de cerdas tiesas que esconden su cara.


Nota I: No utilicen este texto en trabajos o descripciones que intenten ser reales de este mito, vayan a las fuentes.


Texto: Jakeukalane, adaptado de varias fuentes (wikipedia, Ares cronida, Ontogenia y filogenia del basilisco).
Imagen: Jan Jonston, Historia naturalis de quadrupedibus, Amsterdam 1614. Imagen de dominio público.

Jan Jonston ©Hyposs Productions.