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Texto original.


La Plaga de la Sangre Resplandeciente (Psa’la’ ve sa’ Sa’dlse Segstsa’dveriedle, en idioma élficosangriento, más conocida como Psa’la’, "la plaga") se engloba dentro de un conjunto de microorganismos de filo desconocido creados con múltiples propósitos por los Elfos de la Sangre Resplandeciente, procedentes del Planeta Qhot-naun-phaqiasiari. Este grupo de microorganismos es conocido por el nombre de ahbai’lu. Hay muchos tipos de ahbai’lu pero sin lugar a dudas el más importante fue la Plaga de la Sangre Resplandeciente.

La Plaga de la Sangre Resplandeciente es una gran agrupación de estos microorganismos desconocidos, conformados en colonias de tamaño enorme.

Estos microorganismos son controlados por Elfos de la Sangre Resplandeciente. Esta plaga fue liberada con el propósito (supuestamente) de hacer que los Yáwohhiur dejasen de usar una tecnología tan avanzada.

Se sospecha que los Elfos de la Sangre Resplandeciente, bajo la fachada de bárbaros y sanguinarios Elfos incultos, esconden una de las más avanzadas civilizaciones de todo Qhot-naun-phaqiasiari.

Esa civilización sería lo suficientemente avanzada como para tener conocimientos de nanotecnología (concretamente de nanobioingienería).

Los Elfos de la Sangre Resplandeciente habrían creado estos microorganismos en laboratorios muy avanzados, escondidos por la selva y por el miedo que los terribles relatos de ferocidad de estos Elfos despiertan.

Características y alcance

La Plaga de la Sangre Resplandeciente es un conjunto enorme de microorganismos cohesionados formando colonias. A pesar de su estructura claramente macroscópica, es difícil delucidar si se trata de un organismo conjunto o de una multitud de organismos cooperando entre sí. Se prefiere normalmente la primera visión puesto que no existen estructuras que conecten entre sí las diferentes colonias ni diferenciación funcional en los tejidos.

La unidad fundamental de estos seres (aunque es muy difícil incluir a los ahbai’lu como seres vivos) es la xuhhné. La xuhhné es un tipo de célula diferente a otros conocidos (procariotas o eucariotas).

En primer lugar, las xuhhné de los Psa’la’ son muy efímeras, por lo que las estructuras necesarias para la propia subsistencia de la célula son ínfimas. La mayor parte de la célula está formado por elementos estructulares, de tipo filamentoso en el interior, pero exteriormente con apariencia globular, mientras que el material genético es escaso y entorno al borde interno de la célula xuhhné.

La consecuencia que la Psa’la’ tenga esta estructura es claramente visible en su comportamiento a escalas mayores: las diminutas células son enormemente resistentes pero sus uniones unas con otras son realmente endebles, como si conformaran un líquido y no realmente un elemento cohesionado.

Estas colonias de tamaño enorme presentan un trepidante ritmo de avance: pseudópodos se extienden en todas direcciones en busca de nuevos objetivos o reposan, creando nuevas colonias. El material genético no es orgánico sino mineral (férrico concretamente) y se reproducen a intervalos, con gran virulencia. Se duplica poco de ese material genético, prefiriendo la construcción de nuevas células con un mismo material y luego desplazándose a las nuevas. Las antiguas células, pierden parte de su composición líquida pero siguen formando parte de la Plaga, lo que hace que el crecimiento sea exponencial.

Es probable que los Elfos de la Sangre Resplandeciente controlen a estos "seres" mediante impulsos eléctricos dirigiéndolos hacia sus objetivos, con lo cual se pone en duda una vez más si se les puede considerar como seres vivos

La Psa’la’ puede cruzar o envenenar ríos caudalosos, subdividirse en varias colonias, seguir rastros y acabar con un blanco fijado de antemano.

La Plaga de la Sangre Resplandeciente fue realmente efectiva contra los objetivos marcados: en poco tiempo los Yáwohhiur habían perdido varias décadas de adelantos tecnológicos, debido a la Plaga.

El efecto de la Plaga, que afectó de igual manera a los 12 estados yáwohhiúricos, supuso la disminución repentina de las telecomunicaciones (emisores o períodicos yáwohhiúricos), la pérdida del control efectivo de los submundos, de la investigación de nuevos submundos y tecnologías o la pausa en el desarrollo de nuevas implementaciones de aspectos descubiertos en los submundos.

Después de la Plaga (vegstaeég ve sa’ psa’la’, en idioma élficosangriento; vywoeév vy re vreve, en idioma yáwohhiúrico del este) la recuperación fue lenta y costosa y el nivel de vida yáwohhiúrico no se recuperó hasta pasadas varias décadas. La Plaga estuvo englobada en la denominada Primera Guerra Élficosangrienta, pero estimuló decididamente el inicio de la guerra civil yáwohhiúrica. En la Segunda Guerra Élficosangrienta, los Elfos de la Sangre Resplandeciente utilizaron los restos de la Plaga como efectivos escudos, por lo que pudieron avanzar muy deprisa en territorio enemigo y llegaron hasta las mismísimas puertas de Vaelamieelu, capital yáwohhiúrica.

Motivaciones

No están claras las motivaciones de los Elfos de la Sangre Resplandeciente puesto que su aspecto ante otras culturas es totalmente opuesto a su sociedad (lo que les ayuda a protegerse). No habría que descartar que la campaña estuviera destinada a arrebatar a los Yáwohhiur el control de los submundos que ya conocían.

Esta hipótesis plantea que los Elfos de la Sangre Resplandeciente conocían también los submundos de Qhot-naun-phaqiasiari (muy seguramente un descubrimiento posterior al de los Yáwohhiur) y que se habían valido de ellos, observándolos de manera continua, para mejorar su ciencia y tecnología.

Esta exhaustiva observación de los submundos para aprovechar sus técnicas fue realizada de un modo mucho más intensivo que el que hicieron los Yáwohhiur.

Mientras que los Yáwohhiur limitaron el acceso a un grupo muy restringidos de la alta sociedad y académicos, no establecieron, en el primer momento, un control de tipo militar. En cambio, los Elfos de la Sangre Resplandeciente establecieron desde el primer momento un férreo control militar sobre los submundos.

Sin embargo, este control no era con afán de restringir la entrada a nadie (de hecho casi toda la sociedad élficosangrienta tuvo acceso a los submundos), sino de controlar y fijar fehacientemente los objetivos —militares— de cualquier elfo dentro de los submundos, para recoger el máximo de información posible.

Así pues, mientras que pasados varios siglos los Yáwohhiur tuvieron que hacer frente a un desmesurado crecimiento de sentimientos megalomaníacos y, debido a ello, restringir de manera exagerada el acceso a lo submundos, los Elfos de la Sangre Resplandeciente nunca tuvieron dicho problema.

Quizás la sorpresa inicial de los Yáwohhiur ante el descubrimiento de los submundos (que se produjo antes de que fuesen una civilización plenamente desarrollada) hizo que se planteasen dicho hallazgo con mucha más naturalidad, viendo a los submundos como algo que explorar y no como un objetivo militar.

Frente a los motivos élficosangrientos quizás se pudiera encontrar la envidia, pero quizás no lo sepamos nunca.


Nota I: A pesar de la aparente similitud, la Plaga de la Sangre Resplandeciente fue ideada antes de conocer el concepto de Plaga Gris.


Texto: Jakeukalane.
Imagen: Jakeukalane. Imagen original aquí → La Plaga de la Sangre Resplandeciente (deviantart). Imagen en tamaño completo aquí → La Plaga de la Sangre Resplandeciente (imagen).

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