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Texto original, inspiración en la imagen.


Las Garzas Azules de Jhnmusoijsi son bellas criaturas nacidas de Jhnmu, la Garza Suprema.

La Garza Suprema vivía con todas las atenciones posibles en el Jardín-Bosque de Uryur que Qanx (el Guardián Mayor de la Guardia Imperial) mantenía cerca de Luktissa, la capital del Imperio Avaliss. Ese enorme jardín, regalo del Emperador, era donde Qanx había reunido a todos los huevos que había ido rescatando a lo largo de sus viajes por el continente para cuidarlos.

Jhnmu había llegado algunos años después que los geleopardos, Dragones y Grifos Reales (como Misuakiya), sin embargo, requería de muchísimos cuidados y llamaba siempre la atención por su belleza sin precedentes.

Sin embargo, hubo un día en que Jhnmu se puso gravemente enferma y comunicó con su musical voz a Qanx y al resto de cuidadores que iba a morir irremisiblemente.

Un Dragón Celeste y los Grifos Reales cantaron con sus melodiosas voces, incluso un Atkmaar convocó sus poderes para intentar evitar la muerte de la Garza Suprema. Sin embargo, todo fue inútil. En un día desapacible, en el que nubes grises tapaban todo el cielo y el viento sacudía los árboles, la Garza Suprema se esfumó, desapareció del lugar donde estaba siendo cuidada.

Los Guardianes del Jardín-Bosque estaban destrozados. Incluso los animales no inteligentes que habitaban el bosque desde siempre parecían notar la pérdida.

Al poco tiempo aparecieron cinco Garzas Azules. Su familiaridad con los Guardianes y con el resto de animales que vivían en el enorme Jardín hizo pensar a Qanx que simplemente se trataba de nueva forma que había adoptado la Garza Suprema. Sin embargo, ignoraron totalmente las preguntas y los intentos de comunicación de Qanx.

Su profundo color azul contrastaba con el de la Garza Suprema, que antes de su enfermedad tenía miles de colores en su plumaje.

Aunque se intentó cuidar a las Garzas igual que se había cuidado a la Garza Suprema, éstas rechazaron completamente dichos intentos, evitando comer cualquier cosa o acercarse a ningún otro animal. Según las observaciones de Qanx, las Garzas no tomaban alimentos y tampoco tenían comportamientos que las identificase realmente como Garzas.

Al poco tiempo de su llegada consiguieron encontrar los bordes del Jardín y allí se dedicaron a observar el mundo exterior. Cuatro de ellas se establecieron exactamente en los cuatro puntos cardinales, vigilando el lugar que separaba al Jardín del resto del mundo. La quinta Garza Azul no se movió del Jardín, estando siempre en torno a su centro.

Una serie de visiones asaltaron a diversos Guardianes y estudiosos:

Visión de Urssunamias

Según la visión de Urssunamias, un Guardián humano del Jardín, la Garza Suprema habría sido envenenada por sus enemigos, que también querían ver extinguido el refugio que proporcionaba el Bosque-Jardín. Como consecuencia de dicho envenenamiento, la muerte de la Garza Suprema era irreversible y las Garzas Azules serían una materialización de la propia Garza Suprema por el dolor que le había causado morir, siendo un ser inmortal.

Visión de Nuwirosä

Según la visión de Nuwirosä (otro Guardián humano) las Garzas Azules serían la subdivisión de la Garza Suprema una vez que su ciclo natural hubo concluido. Nuwirosä pensaba que las Garzas Azules de Jhnmusoijsi también morirían, dando lugar a otros seres.
Su visión había sido tan compleja que no pudo relatarla en su totalidad en un primer momento: necesitó meses de estudio para comprender las matemáticas implicadas en el asunto. Eran conceptos tan novedosos que necesitó la colaboración de algunos Dussianos de Dnässy.
Al cabo de siete meses, cuando terminó, supo con certeza que su sueño implicaba que las Garzas Azules de Jhnmusoijsi eran el estadio previo al final del ciclo: las Garzas Azules se subdividirían a su vez en cinco Garzas diferentes.
Sus cálculos determinaron también que las Garzas Azules de Jhnmusoijsi vivirían aún más tiempo que la Garza Suprema, así como está había vivido más que el ser del que había sido "descendiente".

Visión de Paëwas

Según la visión de Paëwas, un estudioso Dussiano, la Garza Suprema se había escondido en una ciudad a la que sólo podía llegar un ser vivo a la vez. Esta ciudad, la Solitaria Ciudad Eterna, sería una ciudad indestructible, pero accesible desde Avaliss. Las Garzas Azules serían guardianes de dicha Solitaria Ciudad Eterna cuya entrada se hallaría en el Jardín.

Los trabajos de Paëwas y las desapariciones

Aunque el Milegu ha sido estudiado en numerosas ocasiones por otras tantas razas, pocas veces se ponen de manifiesto los efectos paradójicos en el 0-Milegu de una forma tan clara como los que resultaron de las visiones sobre la naturaleza de las Garzas Azules.

Paëwas (en algunos escritos aparece erróneamente como Paewäs) era un Dussiano de Dussia que combatía su aburrimiento mientras estaba destinado en Avaliss intentando crear una superficie totalmente lisa. A pesar de sus esfuerzos, lo máximo que había conseguido era una superficie que se comportaba de manera aleatoria ante los mismos estímulos. Al cabo del tiempo olvidó su propósito original y abandonó la creación de la superficie totalmente lisa para pasar a estudiar las propiedades de la sustancia que había creado. Tanto más la estudiaba tanto más se enfrascaba en un estudio sin fin.

Cada día llegaba a su pequeño estudio y activaba la lámpara de rayos ultravioleta sobre la Superficie. La mayoría de las veces, el potente haz actuaba conteniendo la actividad de la Superficie Paradójica, inhibiendo sus comportamientos más extravangantes hasta que activaba los dispositivos de grabación ultrafinos: cámaras que registraban todos los puntos del espacio cercano a la Superficie.
Sin embargo, había algunas veces en las que el efecto producido era totalmente imprevisible y mucho más violento que en otras ocasiones.

Olvidada ya su visión como algo lejano y casi inexistente, Paëwas decidió concentrar todo su interés en la Superficie Paradójica, pasando días enteros en su estudio.

Fuera, en el Jardín, Urssunamias y Nuwirosä, junto con el resto de cuidadores, seguían sus quehaceres diarios, acostumbrándose poco a poco a la rara presencia de las Garzas allí.

Las horas pasaban para Paëwas, los días y las semanas. Al cabo de un mes, el resto de cuidadores decidieron entrar por la fuerza en el estudio de Paëwas para comprobar su estado de salud.

Lo que hallaron no resultó ser nada bueno: sólo quedaba de Paëwas un rastro incoloro en el aire, como una gasa arremolinada o una nube de humo fino que no desaparece al ser atravesada.

La división caleidoscópica de la realidad

División de Urssunamias

Las cosas justo después de dicho episodio empezaron a cambiar: Nuwirosä también apareció al lado de un árbol con dicha apariencia fantasmal.

Urssunamias siguió investigando por su cuenta acerca del destino de sus dos compañeros. Pronto supo relacionar las dos desapariciones con las extrañas visiones que habían tenido, puesto que ningún otro de los cuidadores había sufrido trastorno alguno.

Desde su propia perspectiva, sólo habían desaparecido sus compañeros y su visión se iba haciendo realidad: un comisario especial del Emperador fue enviado hasta Uryur para clausurar el Jardín, Qanx fue detenido y ajusticiado. Todos los animales fueron vendidos y los beneficios repartidos entre oscuros grupos contrarios al Emperador.

Urssunamias observó la presencia de unas sombras impenetrables en el Jardín. No había duda: se trataba de los enemigos ancestrales de la Garza Suprema que habían conseguido manipular al mismísimo Emperador para llegar hasta el encuentro de las Garzas Azules y aniquirlarlas.
Al final, las sombras (conocidas como Sombras de Jri’um) consiguieron su objetivo de aniquilar a todo rastro de la Garza Suprema.
Urssunamias murió de pena poco tiempo después de ver a las Garzas asesinadas y el Jardín totalmente arrasado. 

División de Nuwirosä

Para Nuwirosä los hechos resultaron muy parecidos: Paëwas fue encontrado en su estudio, transparente como el cristal y al poco tiempo apareció otro cuerpo cristalino, pero esta vez resultó ser el cuerpo de Urssunamias en vez del de Nuwirosä.

El ritmo del tiempo se fue acelerando para Nuwirosä, tanto que veía como las Garzas Azules de Jhnmusoijsi se dividían en las 25 Garzas de dos Picos de Naisumoisi. Mientras a su alrededor los cuidadores y las criaturas que vivían en el Jardín morían, él apenas reaccionaba frente a aquel torbellino que era el mundo y que pasaba a toda velociad.
Pasados varios milenios, mientras el Jardín fue amenazado varias veces por nuevos Estados que conquistaron los territorios del Antiguo Imperio de Avaliss, las Garzas de dos Picos se subdividieron en casi 1 y media Garzas cada una, dando lugar a 37 Garzas Blancas de Njuriassi que, al final de su vida se juntaron para conformar una nueva Garza Suprema, que abandonó Avaliss para siempre.

Una vez hubo presenciado el inicio del nuevo ciclo y el final del anterior, Nuwirosä expiró. 

División de Paëwas

La división de Paëwas es la más interesante de las tres. En primer lugar, gracias a la Superficie Paradójica es por lo que se produjo la división caleidoscópica de la realidad: dicha superficie colapsó y atravesó a los tres individuos, mientras estaban discutiendo entre sí sobre el significado de las visiones que habían tenido.

Paëwas fue el primero que tuvo contacto con la Superficie Paradójica y por lo tanto retuvo una suerte de visión privilegiada y no dividida entre las diferentes versiones de la realidad. Esto significa que pudo ver simultáneamente su propia división y el conjunto de todas ellas (como si tratara de una capa de energía que lo envolviese todo).

Mientras veía a Nuwirosä y a Urssunamias desesperarse con su desaparición y con la desparición del resto en sus respectivas divisiones de la realidad, Paëwas vivía una suerte de triple vida extrañamente deformada: podía verse a sí mismo desesperado en Avaliss, tratando de hallar una solución a las aparentes desapariciones de sus compañeros; pero a la vez también veía las divisiones de la realidad que percibían sus compañeros. La tercera percepción de Paëwas provenía de haberse precipitado en el interior de la Superficie Paradójica, contemplando todo absolutamente al mismo tiempo.

Paëwas no tenía percepción temporal, sino que habría adquirido una percepción diferente, un Concepto Anexo al tiempo: el Njiruh

Gracias al Njiruh podía vivir simultáneamente las tres divisiones, así como la metarealidad que sobrevolaba a todas ella.

En su propia división de la realidad Paëwas asistió a la invasión del Jardín-Bosque de terribles seres diferentes de las Sombras de Jri’um. Estos terribles seres lagartiformes (conocidos como Tuws de Kairnjide) con enormes garras y cobras surgiéndoles de la espalda, estarían buscando un acceso a la Solitaria Ciudad Eterna.

La confluencia njiruhana

Sin embargo, los Tuws de Kairnjide se vieron obligados a abandonar la búsqueda: la Superficie Paradójica de Paëwas provocó una nueva modificación de la Realidad: todas las visiones se hicieron realidad simultáneamente; aunque era inmortal, la Garza Suprema se subdividía en nuevas Entidades, cada vez más complejas y, a la vez, todas esas Entidades eran la propia Garza Suprema que encerraba en su interior el acceso a la Solitaria Ciudad Eterna.

Es probable que este desarrollo de los acontecimientos (provocados por la Superficie Paradójica) produjese un reflejo en su propio pasado: es decir, una tenue copia de estos nuevos acontecimientos mezclados pasó al pasado y por eso los cuidadores tuvieron sus visiones: la división caleidoscópica de la realidad se había deshecho al fin, dando lugar a una nueva metarrealidad diferente que la original.

Este caso es un ejemplo perfecto de es-noexiste, Njiruh y Xiwalianqué. En cada momento del tiempo (en el pasado), los futuros alternativos eran meros reflejos inexistentes que con el paso del tiempo se dividieron en realidades alternativas coexistentes (Njiruh). Para cada una de estas realidades, el resto de realidades es-noexistían (existían-y-a-la-vez-no-existían). Con la confluencia del Njiruh en una nueva realidad, provocada por la Superficie Paradójica, se produjo un reflejo hacia el pasado que modificó el propio Njiruh, haciéndolo desaparecer de manera aparente pero en realidad provocando su propio origen (Xiwalianqué).

Estudios posteriores de todo este proceso por parte de otros Dussianos y expertos, determinaron que la división caleidoscópica de la que quedaron pruebas era sólo una de las infinitas divisiones diferentes que se habían producido, cada una con variaciones minúsculas con respecto a las demás pero, de manera efectiva, resultando en una cantidad de acciones diferentes potencialmente infinita 1.

La retirada de los Tuws de Kairnjide y el restablecimiento de una nueva Garza Suprema

La Nueva Garza Suprema, no dispuesta a dejar a los Tuws acceder a la poderosísima Solitaria Ciudad Eterna, contó con la ayuda de las Garzas Azules Jhnmusoijsi que pusieron en práctica diversos tipos de magia y junto con los cuidadores del Jardín-Bosque de Uryur consiguieron sellar la "puerta de acceso" a la Solitaria Ciudad Suprema. Dicha "puerta de acceso" al ser la propia Nueva Garza Suprema, provocó su muerte. Al morir, la Nueva Garza Suprema se unió a la Garza Suprema original y la Realidad en Avaliss pareció volver a la normalidad, sin estar dividida caleidoscópicamente. Al estar la Realidad de nuevo intacta (de hecho lo estaba como si nunca hubiera sido afectada), los Tuws de Kairnjide desaparecieron totalmente, quizás arrastrados a la inexistencia o al Tejido Interplanar.

El Viaje de Paëwas

Mientras que fue Paëwas el motor de los cambios en la Realidad de Avaliss, no partició en el desarrollo de los acontecimientos hasta la expulsión de los Tuws de Kairnjide.
Paëwas, al atravesar la Superficie Paradójica se embarcó en un viaje interplanar del cual sólo se conocen unas extensas (pero poco detalladas) notas que dejó en el llamado "Libro de las Tormentas" encontrado en el Templo Interplanar de las Tormentas.

En dicho libro, que escribió en algún lugar desconocido después de su periplo interplanar (llamado por el mismo "el Descenso Oscuro"), describe aspectos hasta entonces no conocidos sobre el funcionamiento de los Planos, sus bordes y los Espacios Interplanares.

Lo cierto es que en Avaliss no se volvió a saber nada de él, pero se sospecha que sus andanzas no terminaron al escribir el Libro de las Tormentas.

*1: Algunos estudiosos buscan en esta división de la realidad las causas mismas de la creación del propio Milegu. Si bien no se puede descartar, las conclusiones aparentan ser algo apresuradas.


Texto: Jakeukalane.
Imagen: Orouch. Imagen original aquí → Bird adopt. Imagen en tamaño completo aquí → Las Garzas Azules de Jhnmusoijsi.

©Hyposs Productions. ©Orouch