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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Civilización de Avaliss.

Las Garzas Azules de Jhnmusoijsi

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Texto original, inspiración en la imagen.


Las Garzas Azules de Jhnmusoijsi son bellas criaturas nacidas de Jhnmu, la Garza Suprema.

La Garza Suprema vivía con todas las atenciones posibles en el Jardín-Bosque de Uryur que Qanx (el Guardián Mayor de la Guardia Imperial) mantenía cerca de Luktissa, la capital del Imperio Avaliss. Ese enorme jardín, regalo del Emperador, era donde Qanx había reunido a todos los huevos que había ido rescatando a lo largo de sus viajes por el continente para cuidarlos.

Jhnmu había llegado algunos años después que los geleopardos, Dragones y Grifos Reales (como Misuakiya), sin embargo, requería de muchísimos cuidados y llamaba siempre la atención por su belleza sin precedentes.

Sin embargo, hubo un día en que Jhnmu se puso gravemente enferma y comunicó con su musical voz a Qanx y al resto de cuidadores que iba a morir irremisiblemente.

Un Dragón Celeste y los Grifos Reales cantaron con sus melodiosas voces, incluso un Atkmaar convocó sus poderes para intentar evitar la muerte de la Garza Suprema. Sin embargo, todo fue inútil. En un día desapacible, en el que nubes grises tapaban todo el cielo y el viento sacudía los árboles, la Garza Suprema se esfumó, desapareció del lugar donde estaba siendo cuidada.

Los Guardianes del Jardín-Bosque estaban destrozados. Incluso los animales no inteligentes que habitaban el bosque desde siempre parecían notar la pérdida.

Al poco tiempo aparecieron cinco Garzas Azules. Su familiaridad con los Guardianes y con el resto de animales que vivían en el enorme Jardín hizo pensar a Qanx que simplemente se trataba de nueva forma que había adoptado la Garza Suprema. Sin embargo, ignoraron totalmente las preguntas y los intentos de comunicación de Qanx.

Su profundo color azul contrastaba con el de la Garza Suprema, que antes de su enfermedad tenía miles de colores en su plumaje.

Aunque se intentó cuidar a las Garzas igual que se había cuidado a la Garza Suprema, éstas rechazaron completamente dichos intentos, evitando comer cualquier cosa o acercarse a ningún otro animal. Según las observaciones de Qanx, las Garzas no tomaban alimentos y tampoco tenían comportamientos que las identificase realmente como Garzas.

Al poco tiempo de su llegada consiguieron encontrar los bordes del Jardín y allí se dedicaron a observar el mundo exterior. Cuatro de ellas se establecieron exactamente en los cuatro puntos cardinales, vigilando el lugar que separaba al Jardín del resto del mundo. La quinta Garza Azul no se movió del Jardín, estando siempre en torno a su centro.

Una serie de visiones asaltaron a diversos Guardianes y estudiosos:

Visión de Urssunamias

Según la visión de Urssunamias, un Guardián humano del Jardín, la Garza Suprema habría sido envenenada por sus enemigos, que también querían ver extinguido el refugio que proporcionaba el Bosque-Jardín. Como consecuencia de dicho envenenamiento, la muerte de la Garza Suprema era irreversible y las Garzas Azules serían una materialización de la propia Garza Suprema por el dolor que le había causado morir, siendo un ser inmortal.

Visión de Nuwirosä

Según la visión de Nuwirosä (otro Guardián humano) las Garzas Azules serían la subdivisión de la Garza Suprema una vez que su ciclo natural hubo concluido. Nuwirosä pensaba que las Garzas Azules de Jhnmusoijsi también morirían, dando lugar a otros seres.
Su visión había sido tan compleja que no pudo relatarla en su totalidad en un primer momento: necesitó meses de estudio para comprender las matemáticas implicadas en el asunto. Eran conceptos tan novedosos que necesitó la colaboración de algunos Dussianos de Dnässy.
Al cabo de siete meses, cuando terminó, supo con certeza que su sueño implicaba que las Garzas Azules de Jhnmusoijsi eran el estadio previo al final del ciclo: las Garzas Azules se subdividirían a su vez en cinco Garzas diferentes.
Sus cálculos determinaron también que las Garzas Azules de Jhnmusoijsi vivirían aún más tiempo que la Garza Suprema, así como está había vivido más que el ser del que había sido "descendiente".

Visión de Paëwas

Según la visión de Paëwas, un estudioso Dussiano, la Garza Suprema se había escondido en una ciudad a la que sólo podía llegar un ser vivo a la vez. Esta ciudad, la Solitaria Ciudad Eterna, sería una ciudad indestructible, pero accesible desde Avaliss. Las Garzas Azules serían guardianes de dicha Solitaria Ciudad Eterna cuya entrada se hallaría en el Jardín.

Los trabajos de Paëwas y las desapariciones

Aunque el Milegu ha sido estudiado en numerosas ocasiones por otras tantas razas, pocas veces se ponen de manifiesto los efectos paradójicos en el 0-Milegu de una forma tan clara como los que resultaron de las visiones sobre la naturaleza de las Garzas Azules.

Paëwas (en algunos escritos aparece erróneamente como Paewäs) era un Dussiano de Dussia que combatía su aburrimiento mientras estaba destinado en Avaliss intentando crear una superficie totalmente lisa. A pesar de sus esfuerzos, lo máximo que había conseguido era una superficie que se comportaba de manera aleatoria ante los mismos estímulos. Al cabo del tiempo olvidó su propósito original y abandonó la creación de la superficie totalmente lisa para pasar a estudiar las propiedades de la sustancia que había creado. Tanto más la estudiaba tanto más se enfrascaba en un estudio sin fin.

Cada día llegaba a su pequeño estudio y activaba la lámpara de rayos ultravioleta sobre la Superficie. La mayoría de las veces, el potente haz actuaba conteniendo la actividad de la Superficie Paradójica, inhibiendo sus comportamientos más extravangantes hasta que activaba los dispositivos de grabación ultrafinos: cámaras que registraban todos los puntos del espacio cercano a la Superficie.
Sin embargo, había algunas veces en las que el efecto producido era totalmente imprevisible y mucho más violento que en otras ocasiones.

Olvidada ya su visión como algo lejano y casi inexistente, Paëwas decidió concentrar todo su interés en la Superficie Paradójica, pasando días enteros en su estudio.

Fuera, en el Jardín, Urssunamias y Nuwirosä, junto con el resto de cuidadores, seguían sus quehaceres diarios, acostumbrándose poco a poco a la rara presencia de las Garzas allí.

Las horas pasaban para Paëwas, los días y las semanas. Al cabo de un mes, el resto de cuidadores decidieron entrar por la fuerza en el estudio de Paëwas para comprobar su estado de salud.

Lo que hallaron no resultó ser nada bueno: sólo quedaba de Paëwas un rastro incoloro en el aire, como una gasa arremolinada o una nube de humo fino que no desaparece al ser atravesada.

La división caleidoscópica de la realidad

División de Urssunamias

Las cosas justo después de dicho episodio empezaron a cambiar: Nuwirosä también apareció al lado de un árbol con dicha apariencia fantasmal.

Urssunamias siguió investigando por su cuenta acerca del destino de sus dos compañeros. Pronto supo relacionar las dos desapariciones con las extrañas visiones que habían tenido, puesto que ningún otro de los cuidadores había sufrido trastorno alguno.

Desde su propia perspectiva, sólo habían desaparecido sus compañeros y su visión se iba haciendo realidad: un comisario especial del Emperador fue enviado hasta Uryur para clausurar el Jardín, Qanx fue detenido y ajusticiado. Todos los animales fueron vendidos y los beneficios repartidos entre oscuros grupos contrarios al Emperador.

Urssunamias observó la presencia de unas sombras impenetrables en el Jardín. No había duda: se trataba de los enemigos ancestrales de la Garza Suprema que habían conseguido manipular al mismísimo Emperador para llegar hasta el encuentro de las Garzas Azules y aniquirlarlas.
Al final, las sombras (conocidas como Sombras de Jri’um) consiguieron su objetivo de aniquilar a todo rastro de la Garza Suprema.
Urssunamias murió de pena poco tiempo después de ver a las Garzas asesinadas y el Jardín totalmente arrasado. 

División de Nuwirosä

Para Nuwirosä los hechos resultaron muy parecidos: Paëwas fue encontrado en su estudio, transparente como el cristal y al poco tiempo apareció otro cuerpo cristalino, pero esta vez resultó ser el cuerpo de Urssunamias en vez del de Nuwirosä.

El ritmo del tiempo se fue acelerando para Nuwirosä, tanto que veía como las Garzas Azules de Jhnmusoijsi se dividían en las 25 Garzas de dos Picos de Naisumoisi. Mientras a su alrededor los cuidadores y las criaturas que vivían en el Jardín morían, él apenas reaccionaba frente a aquel torbellino que era el mundo y que pasaba a toda velociad.
Pasados varios milenios, mientras el Jardín fue amenazado varias veces por nuevos Estados que conquistaron los territorios del Antiguo Imperio de Avaliss, las Garzas de dos Picos se subdividieron en casi 1 y media Garzas cada una, dando lugar a 37 Garzas Blancas de Njuriassi que, al final de su vida se juntaron para conformar una nueva Garza Suprema, que abandonó Avaliss para siempre.

Una vez hubo presenciado el inicio del nuevo ciclo y el final del anterior, Nuwirosä expiró. 

División de Paëwas

La división de Paëwas es la más interesante de las tres. En primer lugar, gracias a la Superficie Paradójica es por lo que se produjo la división caleidoscópica de la realidad: dicha superficie colapsó y atravesó a los tres individuos, mientras estaban discutiendo entre sí sobre el significado de las visiones que habían tenido.

Paëwas fue el primero que tuvo contacto con la Superficie Paradójica y por lo tanto retuvo una suerte de visión privilegiada y no dividida entre las diferentes versiones de la realidad. Esto significa que pudo ver simultáneamente su propia división y el conjunto de todas ellas (como si tratara de una capa de energía que lo envolviese todo).

Mientras veía a Nuwirosä y a Urssunamias desesperarse con su desaparición y con la desparición del resto en sus respectivas divisiones de la realidad, Paëwas vivía una suerte de triple vida extrañamente deformada: podía verse a sí mismo desesperado en Avaliss, tratando de hallar una solución a las aparentes desapariciones de sus compañeros; pero a la vez también veía las divisiones de la realidad que percibían sus compañeros. La tercera percepción de Paëwas provenía de haberse precipitado en el interior de la Superficie Paradójica, contemplando todo absolutamente al mismo tiempo.

Paëwas no tenía percepción temporal, sino que habría adquirido una percepción diferente, un Concepto Anexo al tiempo: el Njiruh

Gracias al Njiruh podía vivir simultáneamente las tres divisiones, así como la metarealidad que sobrevolaba a todas ella.

En su propia división de la realidad Paëwas asistió a la invasión del Jardín-Bosque de terribles seres diferentes de las Sombras de Jri’um. Estos terribles seres lagartiformes (conocidos como Tuws de Kairnjide) con enormes garras y cobras surgiéndoles de la espalda, estarían buscando un acceso a la Solitaria Ciudad Eterna.

La confluencia njiruhana

Sin embargo, los Tuws de Kairnjide se vieron obligados a abandonar la búsqueda: la Superficie Paradójica de Paëwas provocó una nueva modificación de la Realidad: todas las visiones se hicieron realidad simultáneamente; aunque era inmortal, la Garza Suprema se subdividía en nuevas Entidades, cada vez más complejas y, a la vez, todas esas Entidades eran la propia Garza Suprema que encerraba en su interior el acceso a la Solitaria Ciudad Eterna.

Es probable que este desarrollo de los acontecimientos (provocados por la Superficie Paradójica) produjese un reflejo en su propio pasado: es decir, una tenue copia de estos nuevos acontecimientos mezclados pasó al pasado y por eso los cuidadores tuvieron sus visiones: la división caleidoscópica de la realidad se había deshecho al fin, dando lugar a una nueva metarrealidad diferente que la original.

Este caso es un ejemplo perfecto de es-noexiste, Njiruh y Xiwalianqué. En cada momento del tiempo (en el pasado), los futuros alternativos eran meros reflejos inexistentes que con el paso del tiempo se dividieron en realidades alternativas coexistentes (Njiruh). Para cada una de estas realidades, el resto de realidades es-noexistían (existían-y-a-la-vez-no-existían). Con la confluencia del Njiruh en una nueva realidad, provocada por la Superficie Paradójica, se produjo un reflejo hacia el pasado que modificó el propio Njiruh, haciéndolo desaparecer de manera aparente pero en realidad provocando su propio origen (Xiwalianqué).

Estudios posteriores de todo este proceso por parte de otros Dussianos y expertos, determinaron que la división caleidoscópica de la que quedaron pruebas era sólo una de las infinitas divisiones diferentes que se habían producido, cada una con variaciones minúsculas con respecto a las demás pero, de manera efectiva, resultando en una cantidad de acciones diferentes potencialmente infinita 1.

La retirada de los Tuws de Kairnjide y el restablecimiento de una nueva Garza Suprema

La Nueva Garza Suprema, no dispuesta a dejar a los Tuws acceder a la poderosísima Solitaria Ciudad Eterna, contó con la ayuda de las Garzas Azules Jhnmusoijsi que pusieron en práctica diversos tipos de magia y junto con los cuidadores del Jardín-Bosque de Uryur consiguieron sellar la "puerta de acceso" a la Solitaria Ciudad Suprema. Dicha "puerta de acceso" al ser la propia Nueva Garza Suprema, provocó su muerte. Al morir, la Nueva Garza Suprema se unió a la Garza Suprema original y la Realidad en Avaliss pareció volver a la normalidad, sin estar dividida caleidoscópicamente. Al estar la Realidad de nuevo intacta (de hecho lo estaba como si nunca hubiera sido afectada), los Tuws de Kairnjide desaparecieron totalmente, quizás arrastrados a la inexistencia o al Tejido Interplanar.

El Viaje de Paëwas

Mientras que fue Paëwas el motor de los cambios en la Realidad de Avaliss, no partició en el desarrollo de los acontecimientos hasta la expulsión de los Tuws de Kairnjide.
Paëwas, al atravesar la Superficie Paradójica se embarcó en un viaje interplanar del cual sólo se conocen unas extensas (pero poco detalladas) notas que dejó en el llamado "Libro de las Tormentas" encontrado en el Templo Interplanar de las Tormentas.

En dicho libro, que escribió en algún lugar desconocido después de su periplo interplanar (llamado por el mismo "el Descenso Oscuro"), describe aspectos hasta entonces no conocidos sobre el funcionamiento de los Planos, sus bordes y los Espacios Interplanares.

Lo cierto es que en Avaliss no se volvió a saber nada de él, pero se sospecha que sus andanzas no terminaron al escribir el Libro de las Tormentas.

*1: Algunos estudiosos buscan en esta división de la realidad las causas mismas de la creación del propio Milegu. Si bien no se puede descartar, las conclusiones aparentan ser algo apresuradas.


Texto: Jakeukalane.
Imagen: Orouch. Imagen original aquí → Bird adopt. Imagen en tamaño completo aquí → Las Garzas Azules de Jhnmusoijsi.

©Hyposs Productions. ©Orouch

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Las Sombras Jri'um

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Las Sombras Jri’um son criaturas malignas, conformadas por energía negativa y lodo interplanar a las que se conoce por un sólo hecho puntual muy breve en el tiempo.

Las Sombras Jri’um son enemigas absolutos de la Garza Suprema de Jhnmu y de las Garzas Azules de Jhnmusoijsi así como de otros seres presentes en Avaliss.

Estos seres surgieron producto de una realidad alternativa creada por un artilugio inventado por Paëwas, un Dussiano de Dussia.

Este peligroso artilugio era una Superficie Paradójica, que conduciría a Paëwas a descubrir todo aquello que luego escribiría en el Libro de las Tormentas (o Namij Urpassi). Debido a la Superficie Paradójica, Paëwas creó sin quererlo una división calidoscópica de la realidad, una pequeña realidad alterada similar a un Njiruh en miniatura: es decir, una variedad de tiempos simultáneos que tienen lugar en el mismo lugar.

Esa realidad había sido vislumbrada por Urssunamias —un humano que ejercía de cuidador del Jardín-Bosque de Uryur (en Avaliss y donde trabajaba Qanx)—. En esa realidad alterada  la Garza Suprema había muerto por la acción de sus enemigos, entre ellos, las Sombras Jri’um.

Las Sombras Jri’um existen por todo el Milegu debido a la Espiral de la No-extinción, pero sin embargo su rango real de tiempo de existencia en su momento de origen fue de apenas unos meses.

En ese tiempo fueron capaces de asesinar a varios Dragones que residían en el Jardín-Bosque de Uryur, a varios cuidadores (varios de ellos pertenecientes a la Guardia Imperial de Avaliss, es decir expertos guerreros) y algunos seres realmente poderosos como los Atkamaar.

Su plasticidad era asombrosa y absorbían tanto la luz de cualquier tipo que cuando estaban cerca del Jardín-Bosque la luz del Sol brillaba menos.

Siempre actuaban en gran número y dejaban un rastro de ponzoña a su paso.

En el breve período de tiempo que duró la división caleidoscópica de la realidad consiguieron asesinar (envenenándola) a la Garza Suprema de Jhnmu y a las Garzas Azules de Jhnmusoijsi, manifestaciones de la propia tristeza de la Garza Suprema.

No se conocen sus puntos débiles.

Se piensa que los Xândânöń (es decir, los Horrores Interplanares de Warji), pueden tener algo que ver con ellos. También se piensa que pueden estar relacionadas con las Sombras Interplanares de Cieagaantu.

*1: No se conoce exactamente qué es o de qué está compuesto el lodo interplanar.

Texto: Jakeukalane.
Imagen: Jakeukalane. Imagen original aquí → Las Sombras de Jri’um (deviantart). Imagen en tamaño completo aquí → Las Sombras de Jri’um (imagen).

©Hyposs Productions. 

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Misuakiya y Qanx

Los Grifos reales por Ailoncha.

Texto original, inspiración en la imagen.


Misuakiya es uno de los grifos más imponentes del Imperio de Avaliss. Su historia fue gloriosa pero también triste. Su huevo fue robado del nido por un cazador furtivo, que dio muerte a sus padres. La Guardia Imperial capturó a dicho cazador y los huevos fueron llevados a la corte, donde causaron una gran sensación durante algún tiempo.

En el trayecto desde la frontera norte de Avaliss hasta la capital (Luktissa) se vivieron constantes intrigas entre los soldados de la Guardia Imperial y los del Ejército Imperial que volvían de una exitosa campaña de saqueo del vecino reino de Equoakais. Este conflicto surgió a raíz de que el tasador imperial valorara en secreto los huevos que habían confiscado al cazador furtivo (ocho huevos de grifo real, cinco huevos de dragón, uno de geleopardo, uno de Atmaakar y uno de quospix). El valor que alcanzaban los dieciséis huevos de estas especies tan exóticas en Avaliss era superior en 1 y 1/2 a todo el botín obtenido del pillaje de las ricas ciudades mercantes de Equoakais. Al ser una tasación secreta pronto muchos de los dirigentes de la Guardia y el Ejército Imperial supieron de ella, desatándose una ansiedad mal contenida por hacerse con el control de los huevos. Los generales del Ejército Imperial argumentaban que, aunque ellos no fueron los que capturaron al bandido, llevaban persiguiéndolo varios días e hicieron que se topara de frente con la Guardia Imperial y por lo tanto les correspondía a ellos la custodia de los huevos. Obviamente, el Guardián Mayor Qanx no admitió aquellos argumentos y desafió a un duelo al general Moktibus acusándolo de traición.

Qanx por Halleymurray

El resto de oficiales aprovecharon la situación para intervenir, metiendo cizalla entre los miembros de la Guardia Imperial para que relajaran su vigilancia de los huevos y sobornándoles de todas las maneras posibles. Por ejemplo, aparecían casualmente cerca del campamento de la Guardia Imperial traficantes que comerciaban con todo tipo de licores ilegales, haciendo que la Guardia Imperial se viera obligada a detener a dichos infractores y a confiscar las bebidas. Y pasó lo normal en dichos casos: varios cientos de litros de exquisito licor de Dalminria y hierbas prohibidas no duraron mucho en un campamento que llevaba 30 meses alejado de las comodidades de la vida urbana. Los oficiales intrigantes incluso llegaron a pagar a varias decenas de cortesanas de los pueblos por los que pasaban para que distrajesen la atención de los soldados de la Guardia Imperial. Se llegó a formar entorno al campamento de la Guardia un segundo campamento de comerciantes, oportunistas, cortesanas y mercenarios mucho mayor de lo habitual.

Pasaron los días y la tensión fue creciendo según se acercaba el duelo entre los máximos dirigentes de ambos grupos armados. El ritmo de marcha hacia el sur disminuyó. El recelo se implantó entre los máximos responsables de la Guardia Imperial que veían como la mayoría de sus hombres iban cayendo en el vicio y desatendiendo sus obligaciones. Cada día que pasaba había menos soldados leales y de confianza dentro de la Guardia Imperial. Llegó el día esperado: el del duelo entre el Guardián Mayor Qanx y el general Moktibus. Sería un duelo ceremonial de Avaliss, es decir, ganaría quien consiguiese herir al adversario. Las heridas graves en este tipo de combates (si los dos contendientes son habilidosos) no son frecuentes. Algunos jóvenes comandantes del Ejército Imperial, con gran astucia, aparecieron en medio del duelo. Describieron a la Guardia Imperial como un grupo indigno de representar al Imperio debido a las disputas que habían empezado a surgir por el abuso del alcohol y los placeres carnales. También apresaron al Guardián Mayor Qanx bajo la acusación de un delito de intento de agresión a un general del Ejército Imperial.

Esto hizo que el control de los huevos pasase a estar bajo el mando del Ejército Imperial. La mayor parte de la Guardia Imperial, ante la detención de su dirigente, desertó y se fugó del campamento, para gastar apresuradamente las grandes sumas de dinero que habían recibido.

El pequeño grupo de la Guardia Imperial que quedó, el más fiel a Qanx, se mantuvo alerta ante nuevos movimientos por parte del Ejército Imperial pero parecía que con el arresto de Qanx las cosas se habían calmado. Los comandantes iniciaron nuevas maquinaciones, esta vez entre ellos, para hacerse con el control del Ejército. Esto hizo que la Guardia Imperial, aunque no nominalmente, retuvieran de facto el control sobre los huevos, al menos temporalmente. Cuando los generales sustituyeron a todos los soldados vigilantes de los huevos, la Guardia Imperial poco pudo hacer. Lo único que podían tratar de impedir es que los huevos desaparecieran del campamento (y de eso ya se preocupaba el propio Ejército Imperial, en su tensión continua por impedirlo unos y por conseguirlo otros).

Algunas semanas después la inmensa comitiva llegó a Uoqi, pequeña ciudad al noreste del Imperio. Allí, los restos de la Guardia Imperial se dirigieron al Emisario Imperial de la ciudad, pidiéndole protección y exigiendo la liberación del Guardián Mayor y la custodia de los huevos.

El Emisario Imperial les recibió con buenas palabras y les prometió ayuda pero no hizo absolutamente nada, dejando que la comitiva prosiguiese hacia el sur con la Guardia Imperial cada vez más mermada y el Ejército Imperial dividido en luchas prácticamente abiertas por el control del Ejército y por consiguiente de los huevos. La llegada a Nurqoyu precipitó los hechos: el Emisario Imperial allí presente era abiertamente hostil a la presencia de las tropas imperiales en el lugar (suponían un gasto excesivo para la ciudad de la que el Emisario también era alcalde). Por ello, ordenó la incautación de los huevos y la encarcelación de Qanx, ordenando también la partida hacia la capital (al sur) del Ejército. En un principio, los generales Moktibus y Raelisyu se inclinaron a ceder a la petición del Emisario de Nurqoyu y continuaron la marcha hacia el sur. Sin embargo, tanto la Guardia Imperial como una parte de los comandantes desobedeció la orden y establecieron campamentos cerca de la ciudad. Entonces sobrevino el intento de asesinato a Raelisyu para evitar que Moktibus y el Ejército se alejaran de la ciudad. Los comandantes rebeldes pretendieron que ese atentado habría sido obra de los partidarios de la Guardia Imperial pero éstos no tenían recursos propios para llevar acabo el ataque y su líder estaba encarcelado. Oiypuki y Qoiw (dos de los comandantes que aspiraban al puesto de general jefe y al control del Ejército) argumentaron que el encargo habría sido realizado por Qanx desde la cárcel como venganza personal por su detención en medio del duelo. Rápidamente, se presentaron en la cárcel de la ciudad de Nurqoyu y demandaron al Emisario Imperial (y alcalde) su custodia para proceder a su ejecución. Sin embargo, el alcalde de Nurqoyu se negó y repitió la orden de hacer que los ejércitos saliesen inmediatamente de la ciudad y continuasen hacia el sur. Cometió el el desliz de mencionar que los huevos ya habían salido de Nurqoyu con destino a la capital por vías más seguras que el transporte por parte del Ejército («ese nido de cucarachas infectas»). Los comandantes rebeldes se impacientaron entonces, sospechando de una alianza secreta entre el Emisario Imperial de Nurqoyu y la Guardia Imperial. Secuestraron a Qanx (con el propósito de ejecutarlo) y se dirigieron hacia el sur en búsqueda de los huevos.

Estos movimientos sin precedentes por parte de dos comandantes del Ejército Imperial hicieron sospechar al Emisario Imperial de Nurqoyu que contactó con Moktibus y Raelisyu para contarles la actuación de los comandantes. Dicho proceder se alejaba mucho de los patrones adecuados, haciendo que Moktibus y Raelisyu supieran inmediatamente quién estaba detrás realmente del intento de asesinato.

Entonces se desató un polvorín: Moktibus y Raelisyu intentaron detener a Oiypuki, Qoiw y sus aliados, mientras que la Guardia Imperial hacia llamamientos a los desertores que habían quedado al Norte de la ciudad de Nurqoyu (y que ya se habían arruinado con el juego) para ofrecerles la vuelta a la Guardia y el perdón ante la deserción. Poco después, Qanx se escapó de las garras de los comandantes Oiypuki y Qoiw, volviendo a Nurqoyu para acumular hombres y armas y exigió al alcalde de Nurqoyu conocer el paradero de los huevos para garantizar su protección y la entrega de los mismos a la Corte Imperial. Mientras Qanx se hacía fuerte en Nurqoyu y presionaba al Emisario para conocer el paradero de los huevos, Oiypuki y Qoiw daban palos de ciego en su búsqueda. Pronto fueron alcanzados por el grueso del Ejército encabezado por Moktibus y Raelisyu quienes decretaron su ejecución inmediata. El cumplimiento de esa orden desató protestas en el seno del Ejército Imperial puesto que había muchos que veían a los jóvenes como grandes promesas para la renovación de las anticuadas estructuras del Ejército Imperial de Avaliss.

La rebelión interna fue rápidamente sofocada y Moktibus y Raelisyu continuaron la búsqueda de los huevos. Fueron Qanx y la Guardia Imperial quienes, después de conocer por labios del Emisario Imperial la tortuosa ruta que la comitiva había empleado, dieron alcance a ésta. Nada más contactar con la comitiva se produjeron sorpresas: faltaban cuatro huevos; uno de dragón, otros dos de grifo real y el huevo de Atmaakar. Tiempo después Qanx averiguaría que el Emisario Imperial de Nurqoyu había intentado ganar una fortuna con la venta de tres de los huevos que se había reservado para él (el huevo de Atmaakar habría eclosionado estando en su poder y el enfurecido Atmaakar habría destruido grandes partes del almacén donde de encontraban los huevos). El Emisario se habría mostrado ante el Emperador como que había puesto a buen recaudo los huevos, alejándolos de las intrigas militares y siendo el garante de su futura entrega. Obviamente, en sus comunicaciones con el emperador había ocultado el número real de huevos que se hallaban en su poder Sin embargo, cuando la información de cuantos huevos habían sido arrebatados al cazador furtivo llegase al Emperador, el Emisario sería detenido y acusado de apropiación indebida, siendo obligado a pagar al Imperio una considerable suma y a divulgar a quiénes vendió los huevos.

El destino del Ejército no fue tan drástico: la rebelión interna no llegó a oídos del Emperador pero sí los comportamiento inadecuados anteriores y las conspiraciones contra la Guardia Imperial. El Emperador ordenó entonces, por boca del Emisario Imperial de Uhwassi (una de las ciudades más ricas del centro del Imperio de Avaliss) que el Ejército se dirigiera a la frontera Este a contener un ataque conjunto de Tigres-Lobo Tricéfalos y Serpientes Rúnicas, muy común en esa época del año pero poco peligrosos.

Así pues la Guardia Imperial llegó al fin, después de tantos tropiezos a Luktissa, capital del Imperio Avaliss, para depositar allí los seis huevos que quedaban.

Qanx y algunos de sus colaboradores más próximos, fascinados por los huevos y demostrando una previsión pasmosa, decidieron dejar la Guardia Imperial y ponerse a disposición del Emperador para el cuidado de los huevos.

Kliu Nao, el consejero del Emperador le recomendó que, pese al furor que los huevos habían despertado en la Corte, los trasladase a un lugar cercano a la capital pero apartado de su bullicio y en un entorno natural. Haciendo caso de esa sabia sugerencia, el Emperador otorgó a Qanx un amplio terreno cercano a la capital pero de difícil acceso y con frondosos bosques. Allí es donde Qanx y sus ayudantes criaron a cuatro grifos reales y a un dragón oriental. Otro guardián recibió una parcela similar situada en las Montañas Centrales donde crió a otro grifo real y a dos dragones. Desgraciadamente uno de los huevos de grifo real resultó dañado en su estancia en Nurqoyu. El resto de huevos (uno de dragón y los de geleopardo y quospix) fueron regalados a otros reinos como presentes para evitar las costosas guerras fronterizas. Ninguno de los reinos quisieron conservar los huevos una vez eclosionados y, para evitar su venta a mercaderes sin escrúpulos, Qanx decidió pedir su devolución al Imperio y mantenerlos bajo su cuidado. Misuakiya fue el grifo más fuerte y que escogió a Qanx como favorito. Durante los años que duró su etapa de madurez (unos diez) se contentó con realizar pequeños paseos de madrugada siguiendo a Qanx hasta su vuelta a la pequeña hondonada donde vivía, sin salir de la zona boscosa reservada para el cuidado de las especies exóticas. Qanx pronto fue recibiendo más y más animales, sobre todo carnívoros de tamaño pequeño y mediano y algunas especies exóticas como Lobos Azulados o Qursks.

Qanx protagonizó posteriormente muchos de los éxitos militares. El primero de ellos fue hacer frente a la insurrección de la provincia de T’zqoniya.


Criaturas: Lobos Azulados, Qursks, Atmaakar, quospix, Gelepardos. Dragones. Grifos Reales.
Espacios Planares: Plano: ?. Planeta Avaliss.


Texto: Jakeukalane.
Imagen I: Ailoncha. Imagen original aquí → Peacock griffin. Imagen en tamaño completo aquí → Misuakiya.
Imagen II: Halleymurray. Imagen original aquí → Qanx (deviantart). Imagen en tamaño completo aquí → Qanx (imagen).

©Hyposs Productions. ©Ailoncha ©Halleymurray 

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