
Los
Dèmonyia 'unehìa (Demonios de Fuego en
sakkaresku'
ssè) son especialmente conocidos por sus dotes guerreras y por su resistencia. Estos antiguos demonios fueron una raza gloriosa y contaban con unos recursos casi inagotables. Su encuentro con otras razas menores de
Dèmonyia, los privaron primero de las rutas comerciales y luego de los yacimientos más importantes.
Sin embargo, los
Dèmonyia menores (más correctamente llamados
d'
Erkiulênea) no agobiaron al principio a la gran civilización formada en el subsuelo por los
Dèmonyia. Sus incursiones no fueron importantes hasta casi pasados dos siglos de pillajes menores, hurtos y pequeños complots para desestabilizar el gobierno de las comarcas fronterizas.
Ya con varias provincias bajo el dominio de los d'
Erkiulênea un gran ejército de varios miles de estos seres arrasaron los puentes que comunicaban las provincias meridionales con el resto del Imperio
Dèmonyiano. La situación se mantuvo estable durante décadas, pues la zona invadida por los
Dèmonyia menores era muy próspera y rica. El poco rechazo que generó el sometimiento de las regiones del sur por parte de los d'
Erkiulênea en el resto del Imperio propició, en un futuro lejano, la caída de éste. Aún así, el equilibrio no podía ser eterno, y ante la falta de provisiones de algunos alimentos que solían consumir la clase de élite de los
'Unehìa, atacaron a sus invasores.
El ataque no hizo más que retrasar la caída del Imperio, si bien es cierto que se consiguió estabilizar la zona y que los puentes se reconstruyeron. Sin embargo no pasó ni medio siglo cuando los mercaderes que llevaban sus productos a Sakkaresku vieron que entrar en el Imperio Dèmonyiano era imposible.
Anteriormente, aún cuando los puentes estaban destruidos, los mercaderes (de la especie Dànimuerainùa, seres compuestos de sombra, pero mayoritariamente no malvados sino neutrales) habían encontrado varias rutas alternativas para llegar a la parte norte del Imperio. Algunas tenían mucha más profundidad, y llegaban al Imperio desde niveles inferiores.
Los d'
Erkiulênea cortaron cualquier paso existente desde el este del Imperio, impidiendo así cualquier tipo de contacto y de intercambio con cualquier otra nación y dificultando mucho el mantenimiento del Imperio. Pronto el nivel de vida descendió clamorosamente. La antigua orgullosa nación de los
Dèmonyias se desmoronaba por momentos.
Los
Dèmonyas menores
aprovecharon para asestar un último golpe al cerrar los accesos a los yacimientos y minas de extracción de metales y sustancias valiosas. Unas sustancias de las mencionadas en último lugar es realmente imprescindible para los
Dèmonyias 'unehìa, pues es la base para la fabricación de elementos mágicos.
Poco a poco el Imperio
Dèmonyia cayó en manos de los d'
Erkiulênea, y los antiguamente orgullosos de su pureza de
ssèn e'
sý (la sangre de los
Dèmonyias es diferente de cualquiera conocida y por eso no se puede llamar realmente "sangre") se mezclaron muchísimo con los
Dèmonyias menores.
Apariencia->
Continuará...
En proceso de escritura
Etiquetas: demonios, fuego